MAGIA Y MISTERIO QUE VAN DEL SURCO AL PALADAR:

Más cercano a un  rito es el nacimiento y posterior degustación de un puro de extraordinaria calidad. Es por ello que los puros Rey Midas requieren de un largo y sui géneris proceso donde alterna la experiencia, la sabiduría y el amor por la perfección. Rey midas es una combinación única de sol, suelo, sabiduría, y una atención infinita a los detalles. Un rígido control de calidad, una negativa contundente al trabajo apresurado y sobre todas las cosas, gran riqueza en destreza humana en cada uno de los muchos pasos que contemplan la creación de las cuatro únicas vitolas en el que todo el conglomerado Rey Midas volca su pasión. Estas vitolas se denominan Churchill, Robusto, Hípico y por último una creación única de Rey Midas para el mundo femenino, el Fernanda. Todos ellos elaborados con tabaco de añejamiento,  de tripa larga, 100 % mexicano.

 Para  el agricultor de tabaco mexicano (hoy por hoy el mejor tabaco del mundo) en el corazón de San Andrés Tuxtla, en el estado de Veracruz  no habrá nunca un momento de quietud ya que la actividad frenética que demanda la temporada de siembra y cosecha lo consumen completamente. Una vez que estos heroicos agricultores han preparado la tierra es momento de dar el primer paso y dejar caer la mágica semilla, donde inicia la larga travesía.

 Una vez que la planta del tabaco inicia su crecimiento es necesario darle los cuidados y atenciones necesarios para que alcance su madurez en óptimas condiciones e iniciar así la cosecha, actividad que se realiza totalmente a mano y con gran cuidado para no maltratar tan preciado tesoro recolectando hoja por hoja.

 Una vez recolectadas las hojas se inicia el proceso de curación al aire, proceso largo y natural que demanda una supervisión constante para asegurar que la temperatura y la humedad permanezcan bajo control.

 A continuación se lleva a cabo la primer fermentación que puede durar hasta 30 días, lo que reduce las resinas en las hojas, las cuales adquieren un color más uniforme antes de pasar al despaldillo y clasificación.

 Las tripas y capotes se mojan con una mezcla de agua y palillos de tabaco, retirándoles la parte más gruesa del nervio, clasificándose completamente atendiendo a su color, textura y tipo de hoja.

A continuación se da lugar a una segunda fermentación una vez clasificadas las hojas para acentuar aun más el sabor.

 Después del rigor de la segunda fermentación las hojas deben reposar en parrillas por unos días para que pierdan el exceso de humedad y después se puedan empacar en tercios (pacas elaboradas con la yagua de la palma real) para continuar su añejamiento y poderse utilizar en la fabricación.

 Cada paso en la elaboración de un puro Rey Midas demanda habilidades de primer orden desde las despaldilladoras hasta la prueba final en el paladar del cigar master.

 En su elaboración cada torcedor elaborara puros perfectamente calibrados, pesados y medidos cuyas especificaciones de largo y ancho estarán sujetas a una tolerancia cero.

 La búsqueda por la perfección no se detiene, manos expertas colocaran los puros en perfecta armonía cromática dentro de las cajas de cedro 100 % natural perfectamente ensambladas y forradas para después poder ser anillados y donde bajo ninguna circunstancia se debe alterar su orden y cara seleccionada. Finalizando este proceso los puros Rey Midas estan listos para ser enviados ante un selecto grupo de consumidores, los más exigentes del mundo.